Nicolás Chauvin fue un soldado francés de la era napoleónica, con un desmedido amor por su patria. Los libros de historia cuentan que su heroísmo era proporcional a su exhibicionismo y falta de modestia.
Hoy, a sólo días de celebrar nuestro cumpleaños patrio, muchos elementos relacionados con el chauvinismo muy propio del chileno, han embargado la supremacía del marketing a un nivel etnocentrista. Es así como el Terremoto, Tsunami, Zafrada, La Roja, Mineros, Punta de Choros y Mapuches, han calado profundamente en el chileno común y corriente, siendo la bandera rasgada sólo el sustantivo común, que ha permeado el corazón hasta llegar a la sinrazón.
Marcas + creatividad + estrategia + diálogo + sentido común x criterio = honestidad. El patriotismo de las marcas debe ser la ecuación perfecta para lograr efectos profundos y duraderos, no oportunistas ni usufructuantes de una realidad dolorosa. Y esto no es solo responsabilidad de los habitantes del mundo digital, sino que de todos los chilenos que vivimos en un mundo global.
Nicolás Chauvin recibió diecisiete heridas y sufrió la amputación de tres dedos, así como una horrible mutilación en la frente.
No creo que queramos mutilar las marcas con el ya elevado orgullo chileno.
Equipo Edwards Asociados